Para comercializarse en sistema EPC (Ingeniería, Adquisiciones y Construcción), la solución incluye el suministro de turbinas, reductores, paneles, condensadores de vapor, generadores y transformadores, así como ingeniería, gestión de adquisiciones, integración y construcción de plantas de gasificación de residuos sólidos, proyectado para módulos de 2.5 MW o 5.0 MW, con la posibilidad de ampliación a potencias mayores.

Con la tecnología que ofrece WEG, la RSU se procesa en varios pasos. Inicialmente se convierte en gas combustible en un proceso de gasificación, totalmente libre de gases nocivos, que cuando se quema genera calor en una turbina de vapor. Este vapor es utilizado para accionar una turbina para la generación de energía.

Diferente del proceso de incineración (recomendado para grandes centros metropolitanos) y del proceso de producción de biogás (utilizado en vertederos o biodigestores), el método de uso de energía a través de la gasificación es el más adecuado para los residuos brasileños, ya que es rico en contenido orgánico, con alto nivel de humedad y alto potencial de generación de gas. El sistema de generación es ideal para ciudades pequeñas y medianas, ya que reduce o elimina la necesidad de vertederos.

"Cumpliremos plenamente con el Plan Nacional de Residuos Sólidos, incluidos los requisitos de emisión de gases dentro de la legislación requerida, con probada viabilidad técnica y ambiental", dice Eduardo de Nóbrega, Director Superintendente de WEG Energía. "Nuestra solución también está en línea con el Programa de Basura Cero, implementado recientemente por el Ministerio del Medio Ambiente, que tiene como objetivo eliminar los vertederos existentes y apoyar a los municipios en soluciones más apropiadas para la recuperación de energía de sus residuos", explica.

La tecnología de WEG es 100% nacional y, además de abordar el problema ambiental, es completamente viable desde un punto de vista económico y financiero. “El costo de operar una planta de gasificación está en línea con la realidad de las ciudades brasileñas. La recuperación de una planta de 2.5 MW es de aproximadamente 45 meses”, dice Eduardo, quien relaciona otras ventajas con el proceso de gasificación, tales como: la posibilidad de usar todos los desechos sin ser reciclados, reduciendo el costo logístico de la eliminación de desechos, con la posibilidad de construir plantas en ubicaciones estratégicas y la producción de gas completamente libre de furanos y dioxinas, lo que elimina la necesidad de sistemas complejos de tratamiento de gases.

En Brasil, más de 3000 municipios necesitan ajustarse a la Política Nacional de Residuos Sólidos. La solución para la generación de energía a partir de la gasificación de Residuos Sólidos Municipales representa una oportunidad real para cumplir con la legislación del país, con un impacto ambiental, económico y social significativo para los municipios brasileños.